lunes, enero 13, 2014

También



Yo también quiero quejarme,
decir “a este tío ya le vale”
y reprenderte como reprenden
a sus maridos las mujeres
hartas de atender a los hijos.

Yo también quiero esperar
medio dormida en el sofá
a que llegues por fin a cenar
y protestar muerta de hambre
al oír cómo la puerta se abre.

Yo también quiero llamarte,
mandarte veinte mensajes,
ver llena la agenda compartida
y discutir estresada contigo
porque no queda ni un día vacío.

Yo también quiero repetirte
que a los pantalones sucios
es mejor darles la vuelta
antes de tirarlos en la cesta,
ordenar las llaves, la cartera,
el casco de la moto, los zapatos
y todo lo que dejas desperdigado,
guardar tu ropa en los armarios,
reponer las bombillas fundidas,
arrastrarte al mercado los sábados.

Yo también quiero cansarme 
de la esclavitud de la rutina, 
hacerme cruces, hacer pucheros,
contestarte mal al teléfono, 
ser orgullosa y redicha, 
refunfuñar sin motivo,
perder de sopetón los estribos
por las cosas más necias
que afectan a las parejas.

Porque todo eso, también,
–aunque ahora reconozca
que carece de sentido–
significaría que estás vivo.

No hay comentarios: