domingo, enero 26, 2014

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Tú no existes pero estás.
Yo existo pero no estoy.
Los dos estuvimos y existimos
y ahora,
ahora no somos nada.

Nuestra casa está
pero no existe el hogar.

Están nuestras cosas
y no existen los días
para usarlas.

Hay una parte de mí
que ni existe ni está,
pero la noto.

Es piel seca,
sangre negra,
huesos rotos.

Se ha ido contigo.

Y no la puedo rozar
con la punta de los dedos,
ni mirarla de reojo,
ni siquiera mencionarla,
porque me mata.

2 comentarios:

Mercè Castro Puig dijo...

Un abrazo enooooorme María

ML dijo...

muuua*