miércoles, diciembre 11, 2013

Y

No sólo 
me tragué
con ansia
seis años 
de tu vida.

Absorbí 
también
las historias 
divertidas
de tu infancia,
las correrías 
de juventud
con tus amigos,
e incluso 
a la ex novia
que te rompió 
el corazón.

Sacié la sed
de tu futuro,
de los sueños
que trazabas
en la mente,
de las arrugas
en tu vejez.

Bebí tanto de ti, 
que lo sé todo.
Y todo eso, ahora, 
pugna por salir.

Sería mucho más fácil
rebanarme la mitad 
de la cabeza,
darme la vuelta
y sacudirme
por los pies.

Quedaría
el suelo
encharcado
pero, al menos,
pasaría rápido.

En cambio,
gota a gota,
me voy
a volver loca.

Algunas lágrimas
no quieren ni
quedarse fuera,
por eso resbalan,
decididas,
de mis mejillas
hasta la boca
o hasta la oreja.

Las muy traicioneras,
se saben el camino
para volver a mí.

No será suficiente
con llorarlas
enfiladas,
tendré que hacerlo,
una y otra vez,
antes de verlas
desaparecer.

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