martes, diciembre 17, 2013

S

La luz que brilla
con doble intensidad
dura la mitad.

Lo dijo tu amigo alemán
la tarde del velatorio
y también lo repitió
cuando guardamos
tus cenizas bajo tierra.

Quizá a los demás
pueda aliviarles pensar
que hay un por qué,
una razón heroica
que explique los motivos
de tu marcha anticipada,
un todopoderoso con barba
que te concedió unas alas
para emigrar al cielo.

Y un cuerno.

Si eso es cierto,
vivimos en un infierno
pues no hay final más cruel
ni más injusto
para una persona buena
en este mundo.

Porque castigar a un ángel
a sufrir una dolencia agotadora,
arrojándolo a una batalla desigual,
es el crimen más mezquino
que se puede perpetrar.

He dicho.

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