sábado, diciembre 21, 2013

O

A los dieciséis años,
me dijo una profesora,
viendo que disfrutaba
muy poco de su clase,
que si no estudiaba historia
jamás comprendería
el mundo en el que vivo.

A los veintidós años
fue una experta en yoga
la que me adoctrinó que, 
en el mundo en el que vivo,
antes hay que comprender
que quince siglos de historia
se disfrutan menos que 
un segundo de ahora.

A los treinta y tres años
tú me hiciste disfrutar
del mundo en el que vivo
y por fin, ahora,
comprendo
para qué sirve
la historia.

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