viernes, diciembre 27, 2013

M

Este año
mi madre cambió
el menú en Nochebuena.

Cenamos langostinos,
rosbif y turrones.

Abrimos regalos
y los niños cantaron
villancicos
en el salón.

Fum, fum, fum,
yo lloraba
como si se hubiera
abierto solo
el grifo
de las lágrimas.

Y horas 
más tarde,
fum, fum, fum,
alguien
lo cerró.


No hay comentarios: