Los polos opuestos se atraen
dijo un tonto a las tres
enamorado
hace ya muchos, muchos,
años;
y otros tontos,
como él, se lo creyeron
y se aplicaron, ciegos de amor,
a pies juntillas
el cuento.
Y una tonta
enamorada
lo escuchó
y a otras
enamoradas
y tontas
se lo explicó
y el embrujo
todas
abanderaron
hasta
convertirlo
en un axioma
sin dudarlo.
y el embrujo
todas
abanderaron
hasta
convertirlo
en un axioma
sin dudarlo.
Pero nadie
en ningún
momento
en ningún
momento
reparó
en que
un día
la tontería
del amor
se desvanece
y su ausencia
gasifica
la atracción,
y que entonces
sólo queda
gasifica
la atracción,
y que entonces
sólo queda
eso:
dos polos
opuestos.
Uno de fresa
y el otro
de limón.
opuestos.
Uno de fresa
y el otro
de limón.

3 comentarios:
Vengo (de un modo casual) de parte de Paula Bonet... Y resulta que éste poema me parece brillante.
He leído algunas cosas más y ya no puedo parar (!)
Me sonroja ud!! jeje. Gracias, de verdad :')
És brutal, sobretot la conjunció entre la il·lustració i el poema! M'encanta ;)
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