lunes, diciembre 20, 2010

Pirómana


La yema de un dedo
se posa rosa
sobre mí
y crujiente la piel se me rompe
como una tostada fina,
con migajas carbón que se cuelan
entre las negras costillas,
gratinados los pulmones,
en el vacío crepitan.

No hay estómago,
no hay riñones,
sólo un bosque de ceniza.

Que sí, que sí, que ahora me quemas mucho,
que con tu quimio malvada
me tienes achicharrada,
carbonizándome el pecho,
hirviéndome la saliva,
derritiéndome los huesos,
flambeándome el cerebro
como con una cerilla
calado de alcohol
arde azul el algodón.

Incinérame, abrásame, fríeme,
chamúscame, escáldame, cuéceme
tu soberbia es siempre la llama
y mi honor la gasolina.

En cuanto pase el invierno,
me arrancaré del alma
tus garras, tus cuernos
.
y cicatrizaré.
.
El cáncer, la abulia, el vacío,
eso sí son virus infectos.
Pero tú... ¿tú?
tú no me das ningún miedo.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Entro a menudo en este blog para leer tus poemas, me gustan mucho todos aunque éste me gusta sobre todos, y me gustaría preguntarte -y puedes no responder- adónde han ido a parar o dónde se pueden leer los poemas que has compartido tan generosamente con nosotras y que ahora añoramos encontrar aquí.

Un beso, y no dejes de escribir y publicar poesía.

Maj