miércoles, abril 09, 2008

Rêve


Lucila soñaba con su futuro
igual que una mariposa revolotea
atraída por las flores de color más vistoso
hasta que por inocente se marea
y cae rendida sobre el suelo de la realidad.

Desde niña, su ilusión era comprar
una pequeña casa en las afueras
y vivir rodeada de naturaleza.
Noche tras noche, imaginaba
sobre su vieja cama
de barrotes de hierro colado
que a la mañana siguiente
no le despertarían las histriónicas bocinas
de los coches, sino el crujido nítido
de robustos árboles desperezándose.

En su dormitorio campestre,
tendría una ventana
desde la que podría avistar
las primeras gotas de rocío
empapando poco a poco la hierba,
así como los rayos de sol más madrugadores,
atravesando vaporosas nubes
en la inmensidad del cielo.

Luego, se prepararía un humeante café
y saldría al porche de su casita
a respirar con profundo placer
la brisa limpia y aclorofilada del campo.

Entonces, cerraría los ojos y escucharía a lo lejos
las tímidas pisadas de los animalillos del bosque
saliendo sigilosos de sus escondrijos
para buscar su habitual sustento matutino.

¡Qué bonito es soñar!

ML’04

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Suave como el peligro atravesaste un día
con tu mano imposible la frágil medianoche
y tu mano valía mi vida, y muchas vidas
y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.
Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vida
porque eras suave como el peligro,
como el peligro de vivir de nuevo.


"A Francisco"
Leopoldo María Panero
"Last night together" 1980

Anonimo dijo...

Me amarro a tus dedos, para no ir a la deriva... atenta, sutil. Asi eres conmigo.

A destiempo te espero, te busco, y no soy capaz de matar el tiempo. Sospecho que a veces, nos encontramos.

Aunque la noche pase...y yo te tenga, y no. Como aquel corazon coraza de Benedetti.

A veces te dejas ver, picara y habil, a veces hasta oigo tu silbido que llama mi atencion. Pero solo es a veces..y eso lo hace aun mas magico.

A veces despareces, marchas con viento frio por mi ventana, desapareces entre las nubes que te llevan desnuda devuelta a tu sitio... amaneces quizas en el parque Guell, o mas cerca del puerto...

Desde que te miré a los ojos, creo que nunca te fuistes, ni cuando te alejastes.

María Leach dijo...

No lo había leído... dime, quién eres?