viernes, junio 08, 2007

Soneto


Nací a los veinticinco,
desnuda entre los ecos
de los colchones viejos
de un pacto del destino.

Con los pulmones limpios
del humo del espejo,
oliéndole los sesos
al trol de mi vacío.

El feto del escritor
arrancó con su tamiz
el secreto de mi yo.

Y olvidé el número pin
de regreso a la razón.
A los veintiséis morí.

ML'2004

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