miércoles, diciembre 20, 2006

Singing after moon


Saltamundos de un planeta
de vista perdida y tuerto,
con perfume a Coca-cola
y sabor a discoteca.
Alfombrado de rock y ron 
para no pisar el sol,
y fumarse a madrugadas
el sosiego en un rincón.

Por los túneles del metro,
Lucía lo observa todo.
Sólo tiene cerrado un ojo 
y sólo abierto el que es ciego.
Lucía no se despierta,
su opaco descanso vela,
que un sueño enterrado de luna
es la noche, el día nunca.

Y si amanece en un cielo
de diamantes como chispas, 
el planeta extiende un tul
para que Lucía se vista,
de música desnuda y cuerpo,
de conciencia descalza de prisas, 
de prendas que no han visto dueño, 
de las penurias que más abrigan.

Y su voz tampoco lleva
ni botón ni cremallera,
tan sólo trajina el placer 
que entre risas le serena.
Curiosea el rostro que
a veces con los labios mira
en tanto sus ojos besan,
con su lengua de piel acaricia 
y su mano, empapada, sentencia.

Pero Lucía vuelve a tierra, 
a su opaco descanso en vela.
Por un sueño que tiene de luna, 
es la sombra, la luz nunca.

Si despierta, son mentiras,
recuerdos, loza y plastilina,
desplumadas por cualquiera,
cualquier alba, cualquier día.

Y la guitarra, mientras, insiste 
en que Lucía defienda y repita 
-cantando after moon para siempre- 
el estribillo de vida.


© ML'2001

No hay comentarios: