martes, diciembre 12, 2006

Borges in the rain



En las ciudades, cuando llueve,
la lluvia cae del suelo;
del asfalto brotan vapores ácidos
que se condensan en nubes,
la humedad repta por las farolas,
los postes de teléfono
y las chimeneas de los edificios,
los charcos se rompen
bajo las ruedas de los coches,
y el agua se dispara
en miles de sucias gotitas
hacia el cielo.



Una de esas gotitas se posó en mi mejilla
una noche de febrero,
tan bochornosa como la mañana
en que Borges enterró
a Beatriz Viterbo en el Aleph.

Y desperté.

© ML'05

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